jueves, junio 14, 2012

Salidas oportunas.

Cómo es de trabajoso comunicarse e interactuar con un sujeto que carece del sentido del humor. Es necesario hilar delgado y tener mucho cuidado con lo que se dice, porque ellos acostumbran tomar las cosas al pie de la letra y nunca le encuentran la malicia o el doble sentido a cualquier expresión. Al percatarse uno de que su interlocutor cumple con dicha condición es mejor no hacer bromas, chanzas o chascarrillos, porque con seguridad va a incomodarlo. En cambio otras personas son graciosas sin necesidad de contar chistes, hacer payasadas o morisquetas, y basta oírlas hablar para captar la magia que llevan adentro; esos a quienes los demás comparan con una cajita de música. Mientras tanto otros le encontramos gracia a cualquier salida oportuna, a un comentario atinado y mordaz o a una respuesta genial.


Supe por mi hijo que una amiga suya tenía la intención de vender el carro y llamó a un hermano a preguntarle cuál era el procedimiento para hacer el negocio. El hombre le dijo que eso era muy fácil, que bastaba poner un aviso en alguna de las páginas especializadas de la red, y acto seguido le advirtió que cuando resultara un posible cliente no lo fuera a mostrar sola porque puede ser muy peligroso, que él la acompañaba con mucho gusto. Entonces ella adujo que no tenía ni idea de cómo redactar el aviso, pues se declaraba ignorante del tema y de su vehículo sólo sabía que debía echarle gasolina y de vez en cuando mandarlo lavar. El hermano con mucha paciencia le sugirió que simplemente leyera lo que ponían en otros avisos, consultara el modelo, cilindraje, marca y demás datos de su carro en la tarjeta de propiedad, y con esa información redactara el clasificado.

Pues a los pocos días debió llamarla a decirle que por curiosidad había visto el aviso y que no entendía por qué decía dizque: “vendo vehículo 4x2, marca tal, etc.”, a lo que ella muy segura respondió que en muchos de los avisos la gente ponía que su carro era un 4x4, y que como el de ella tenía cuatro llantas pero sólo dos puertas…

Siempre he sido muy tradicional en lo que se refiere a tratamientos médicos y medicamentos, pero reconozco que la medicina natural es muy valiosa y sin duda de ella procede toda forma de alivio para el ser humano. Basta pensar que en medio de la amazonia no existen farmacias para que los nativos adquieran las medicinas y por ello deben recurrir a los secretos de la selva para solucionar sus problemas de salud. Además, con los precios actuales de los medicamentos, debido a esa mafia que rige a laboratorios farmacéuticos y demás participantes del negocio, no le queda a uno sino tener fe en yerbas, menjurjes, ungüentos, bebedizos y hasta en los rezos de un chamán.

Hace poco invitaron a una pareja de buenos amigos a una finca en el Valle del Cauca y en el camino se antojaron de entrar a un vivero muy provocativo que vieron al borde de la carretera. Siempre es que al visitar otra región encuentra uno cosas diferentes y novedosas, y en el vivero se toparon con plantas desconocidas que llamaron su atención. Cuando vieron unas maticas marcadas con el nombre de Noni, y en vista de que habían oído hablar muchas veces de esa especie y de sus múltiples propiedades curativas, Liliana procedió a llamar a la encargada para que les diera información al respecto. Ella, con esa forma de ser que la caracteriza, dicharachera, auténtica y de una gracia maravillosa, empezó a conversarle a la humilde mujercita encargada de las ventas y la instó para que enumerara las propiedades de la planta. La campesina, quien supongo le aplica a su marido una ración diaria de Noni, quiso resumir el asunto con esta respuesta:

-Pues yo no sabría hacele la lista completa, misiá, pero sí puedo decile que es buenísimo pa la “rempujadera”.

Hace unos diez años mi tío Eduardo debió enfrentar una intervención quirúrgica muy delicada, de donde salió derechito para cuidados intensivos mientras se estabilizaba. Al despertar de la anestesia recibió la visita de uno de los médicos que lo atendieron quien le preguntó si había sentido algún movimiento en los intestinos, ya que la operación había afectado en particular a ese órgano. Aunque el enfermo respondió que no sentía nada, durante la tarde la visita se repitió, con la misma pregunta, cuando los demás galenos que participaron en la operación pasaron a darle vuelta.

Ya al finalizar el día se reunieron todos alrededor de su cama, gastroenterólogo, anestesista, intensivista, cirujano, etc., para evaluarlo, le preguntaron otra vez si durante la tarde había sentido algún movimiento o sonido en el abdomen, ya que para ellos era muy importante saber cuándo empezaba a funcionar de nuevo el intestino. Don Eduardo por fin entendió a qué venía tanto interés y con esa chispa que lo caracteriza, preguntó qué contenía la bolsa que colgaba a un lado de la cama y de la cual goteaba un líquido incoloro que ingresaba por su vena. Cuando le respondieron que era suero, o solución salina, les salió con esta perla para zanjar el asunto:

-Les propongo una cosa: cámbienle el contenido por tinta de frijoles y vuelvan en una hora.

pamear@telmex.net.co

1 comentario:

BERNARDO MEJIA ARANGO bernardomejiaarango@gmail.com dijo...

De estas apuntes el mejor es el de la tinta de frijol. Uno lo entiende cuando ha tenido que estar hospitalizado y recibiendo solo líquidos endovenosos durante siete días. Como buen paisa que seguramente es, su tío se refirió a la tinta de frijol; pero uno podría pensar que le colocaran una sopa de mondongo licuada.